De nuevo a Japón.
Tras un periodo de más de un año sin vacaciones ni descanso ha llegado la hora de volver, una vez más, a "mi otro mundo".
En esta ocasión, Japón requiere de ayuda y cada uno, desde su rinconcito, se esmera en hacer alguna cosa. Yo soy músico y eso es lo que mejor sé hacer. He trabajado con músicos japoneses en el pasado y aprendí también de ellos. Quizás, entre todos y todas, podamos organizar algo (musical) en Europa. Ya veremos.
Hasta entonces exploraré otras vías.
Por ejemplo y ya puestos a ayudar, si alguien todavía piensa que no es recomendable ir a Japón... que empiece a relativizar el caldo de los medios de comunicación occidentales.
Si creemos tan sólo en el alarmismo:
1) ¿Por qué nos quejamos los vascos cuando, los mismos medios, mienten sobre nuestra tierra? Yo he conocido gente que no se "atreve" a venir a Euskal Herria. Bastante en algunas latitudes, por cierto, aunque siempre menos que las que no tenían ese prejuicio (sé que otros no han tenido esa suerte). Algunos de ellos me preguntaban cosas como "¿Cómo podeis vivir allá? Con las cosas que se ven en la tele..."
Los demás conocíamos la verdad (que había que relativizar lo que daban de Euskadi en los canales españoles) pero ellos - sin mala intención - creían lo que decía la tele a pies juntillas y, durante una época, la influencia fue muy significativa.
2) ¿Por qué comemos verduras? (Qué pregunta, ¿eh?) Hace muy poco algunos países centroeuropeos intentaron meter miedo con la famosa bacteria "Escherichia coli".
Al principio que si venía de España, sin consultar a los expertos, claro, y más tarde, cuando el rastro del origen de la cepa empezó a apuntar hacia Alemania la cosa fue cayendo en un silencio oportuno, por si acaso. Lo último que supimos entre retales de alguna agencia fue algo acerca de unas granjas italianas.
Eso sí, de los graves daños que produjo la histeria y paranoia sobre la agricultura española (peligrosamente exportable) no se va a hacer cargo nadie. Eso pasa al revés y Merkel abofetea a Zapatero ante las cámaras.
Afortunadamente, muchos decidimos no dejar de comer verduras aquellas semanas.
3) ¿Por qué, cuando ocurrió lo de Chernobyl, no huímos de Europa?
Catorce países de Europa, como mínimo, recibieron radioactividad - Alemania incluida - y aquello (por más que aparezcan revisionistas) no fue como lo de Fukushima. No, allí explotó directamente el reactor y la liberación de radioactividad multiplicó la de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en quinientas veces. Leédlo bien: 500 bombas atómicas. En Europa.
Se tuvo que evacuar a toda la gente que vivía en una extensión de 155.000 km².
En Alemania y Gran Bretaña (en el resto de países no se ha publicado) soportaron durante años más radioactividad de la que hay en el perímetro evacuado de la central de Fukushima ahora mismo, y enfermedades como la leucemia y las cataratas (muy relacionadas con el tema) se han multiplicado significativamente desde entonces en los países próximos a Ucrania, cebándose sobre todo en los niños. (ver informes abajo)
Desde el extranjero, nadie nos dijo eso de "Ya no vamos a ir a Europa" ni el consabido "¿Cómo podeis vivir allá en Europa?" similar a lo que tanto oímos los vascos con el temita de marras. Tampoco ninguno de nosotros exclamó "¡Larguémonos de Europa!".
Las consecuencias ecónomicas de esa demonización nos habría hundido y la "guerra fría" seguramente habría discurrido por otros senderos .
Si atendemos al criterio del nivel de alarma, los accidentes de Fukushima y Chernobyl tienen el mismo nivel (7), pero las consecuencias están siendo muy distintas. En la crisis nuclear de Fukushima se han hecho mal muchas cosas, sobre todo respecto a la información y comunicación con la ciudadanía, y no se pudo evitar la explosión del edificio contenedor.
Las cosas mal hechas en Chernobyl fueron/son innumerables. Nos enteramos demasiado tarde de la cantidad de radioactividad indirecta que recibimos los europeos (algunos muy poca, afortunadamente) y tampoco lo sabemos commpletamente (ni por regiones y, lo más importante en este asunto: el tiempo de exposición) y no fue el contenedor sino el propio núcleo el que reventó.
De hecho, el 95% de la radioactividad de Chernobyl permanece en el interior de ese viejo y agrietado contenedor al que se le puso años después un "sarcófago", que ahora deben renovar.
Eso en Europa, el pseudocontinente más pequeño del mundo, porque si nos refiriéramos a Eurasia (que es donde vivimos realmente)... la cifra de ciudadanos afectables sería tremenda.
Pero tranquilos, para nosotros los europeos, todo lo que les ocurre a los que están más allá de Polonia se nos antoja muy borroso. Se pierde en la niebla de lo distante.
4) "Lo distante" es lo que queda lejos de nosotros pero, eso sí, en las medidas de nuestro imaginario, la distancia que hay entre ellos, los distantes, es muy corta.
Por ejemplo, para mucha gente de aquí los asiáticos son "todos iguales". En Occidente se dice que los chinos - En China hay más diversidad, en culturas y grupos étnicos, que en toda Europa - y los japoneses son "todos iguales".
Al mismo tiempo observamos grandes diferencias entre portugueses y finlandeses, por ejemplo. Nuestro punto de vista es de lo más curioso. Ahí sí sabemos relativizar porque es cómodo con las pequeñas distancias que "controlamos" o, de forma más mezquina, porque nos empujan motivos y vicios de orden geopolítico y económico. Los españoles se ven muy diferentes - la tele lo recuerda cada poco - a los portugueses. Aunque no admiten diferencia alguna con los pirenaicos.
No es que sea mala intención, es simple antropocentrismo y ahí caemos todos los europeos, los mayores sermoneadores del mundo cuando contactamos con otras culturas.
De este modo, la gente de aquí puede pensar - animados por los medios de comunicación - que lo que pasa allá "en el culo del mundo" (lo de Fukushima en este caso) afecta, infecta y apesta a todo el país (y, por ende, a toda Asia).
¿Por qué? Porque los de allá, los países lejanos a nosotros - los bombardeables, vamos - siempre están solapadísimamente juntos en nuestra imaginación.
Y así vivimos cómodos en este sofisma, siempre a salvo, a pesar de que China tenga frontera con catorce países o que sólo en la India se hablen más idiomas que en toda África (no digamos ya Europa).
De hecho, el 40% de la población mundial reside en China e India. Aunque para nosotros Asia sea una sola cosa, como una especie de "país". Y a pesar de que nos creamos eso de que los asiáticos "son todos iguales".
5) Japón tiene 6.852 islas y el ser humano (127 millones de ellos) habita solamente en algunas de ellas. Dispuestas de norte a sur, dibujan una estrecha cadena en el extremo más oriental de Asia, completando una línea de 3.000 km desde el norte de Hokkaido (con clima polar) hasta las aguas transparentes de Okinawa (de clima tropical).
El perímetro de seguridad establecido en Fukushima cubre 20 km.
Los europeos hemos decidido aplicarles a ellos el ostracismo al que no nos condenaron a nosotros (con lo de Chernobyl): Para nosotros todo Japón es Fukushima. Y punto.
Y de paso, hemos decidido que los tsunamis también sacuden a todo Japón, no sólo en la costa (imaginaos que alguien dice que tras el terremoto de Lorca hay peligro de tsunami en... Madrid, ridículo ¿verdad?).
Desde marzo la cifra de turistas que solían ir desde Europa a Japón ha descendido un 60%. La mayoría de los que la han hecho bajar han sido franceses y alemanes, lo cual no deja de ser un dato curioso porque, entre ambos países, mantienen 75 centrales nucleares en activo (en Europa tenemos 195, por cierto).
Los que nos sentimos viajeros y no turistas, los que nos esforzamos por conocer los países in situ y no desde una televisión o la ventana de un autobús, no hemos cambiado nuestros hábitos respecto a Japón, como puede verse en los testimonios que enlazo más abajo. Y entre todos nosotros también hay franceses y alemanes, ¿eh?
¿Entonces, cuál es ese 60%? Las agencias de viajes, las mismas que explotaron el norte de África para las cadenas hoteleras españolas e italianas bajo la "protección" de los dictadores.
Como puede verse en internet, superados los primeros meses, a Japón seguimos yendo muchos. Pero los que no van ahora son los de los viajes organizados a doble precio y, cómo no, los de los viajes de boda.
Justo cuando más necesitan recoger el fruto de una década de inversión en Turismo (desde el 2000 el gobierno apostó por ello), ahora les hundimos más económica y anímicamente divulgando la falsa sensación de ser un país apestado por la desgracia.
Por lo demás, el resto seguiremos volviendo a Japón siempre que podamos. Igual que a Euskadi.
P.D. = Por cierto y para acabar de redundar en el alarmismo, en el último informe (¡del 2001!) publicado por la Agencia de Energía Atómica Internacional, pusieron a la Central Nuclear de Garoña entre las más peligrosas del mundo (en el puesto 22), siendo concretamente la más peligrosa de España y la más vieja de Europa en activo (es de la misma generación que la de Fukushima, por cierto).
La Central de Garoña está a 10 minutos de Álava. A 96 kms de Bilbao.
Esto, en nuestra curiosa europercepción de lo distante y afición por la alarma, ¿está lejos o está cerca?
-------------
Fuentes consultadas:
- Lectura radioactiva (de ayer) en Japón, por prefecturas, confeccionada por la NISA.
- Lectura de radioactividad hecha en capitales internacionales, que muchos organismos europeos deciden no publicar desde hace décadas. Podemos encontrar datos como que Berlin, Nueva York o Hong-Kong muestran cotidianamente más radiación que Tokyo.
- Informe confeccionado por IPPNW sobre las consecuencias sanitarias por el accidente de Chernobyl (asociación internacional de médicos).
- El informe que Greenpeace encargó a 52 científicos de todo el mundo (acerca del asunto de Chernobyl)
- Informe actual de departamento de Turismo de Japón , con abundante información y recomendaciones
- Reportaje de CNN sobre descenso del turismo en Japón
- Testimonios actuales de turistas en Japón recogidos por la Oficina de Turismo (protagonizados por extranjeros anónimos o famosos)
Japón ahora necesita normalidad. Nuestra normalidad.
