Bajo este nombre se celebró el pasado 14 de junio un evento político (todos los eventos lo son de alguna manera) en el Bilbao Exhibition Center de Barakaldo.
No tuve más que tres o cuatro días para escribir, orquestar y grabar todo el arreglo orquestal que me encargaron a última hora. Se trataba de escribir un medley con "Give peace a change" (Lennon) y "Jeiki, Jeiki" (popular) con el que el coro Gaudeamus daría rúbrica al acto. Debido a que esta fantástica coral disponía de pocos días de ensayo antes del espectáculo, me vi en la obligación de hacer un arreglo sencillo a dos voces y centrarme en el "relleno" instrumental, que corría enteramente de mi cuenta.
Hay que decir aquí que Juli Foruria, la directora del coro, lleva años desarrollando un admirable trabajo con todas esas voces jóvenes procedentes en su mayoría del propio Urdaibai. Ahora mismo se encuentran en la recta final de cara a las olimpiadas corales mundiales, que este año se disputan en Gratz, ciudad que ya he visitado con anterioridad en Austria.
En el BEC también tuve oportunidad de encontrarme con conocidos con los que coincido habitualmente en otros trabajos, como la gente de Audiomic y Tarima. Concretamente y debido a que mi labor principal como compositor ya la había hecho una semana antes, el día del espectáculo estuve junto a Jimy y Endika, de Audiomic, quienes supieron sacar adelante todo el evento de manera magistral ante algún que otro contratiempo fuera de aviso, y ante la falta de experiencia de personas a las que, por su trabajo en determinados medios, se le supone un mayor oficio. Es singular que un político sepa manejar mejor la microfonía que un presentador de la tele. Quizás es que hoy en día los oficios están invertidos y los políticos trabajan de presentadores mientras que los televisivos trabajan de políticos.
De nuevo mi respeto hacia los técnicos de Audiomic y un especial saludo a Endika, con quien he trabajado en el pasado en lugares tan dispares y surrealistas como la universidad de Sevilla, Barcelona o la Universidad Complutense de Madrid, y a quien siempre me alegra ver cerca del escenario (al igual que con Jimy).
La pena fue disponer de tan poco tiempo para poder hacer un trabajo potente en cuanto a presentación y amplitud orquestal. También fue notoria la diferencia entre artistas ya que si bien estaba Gaudeamus (probablemente el mejor coro infantil del país) y unos formidables acróbatas, además de Ibon Koteron o Ivan Allue, por contra pudimos ver un set larguísimo de bailarinas amateur que, a todas luces, evidenciaba su poca experiencia escénica.
Aunque fuera un evento interno de un partido político, creo que podrían haberse mejorado aspectos como el ritmo general del espectáculo quitando cosas y acortándolo todo un poco.
Se juntaron 14.000 personas esa tarde (ver foto) y, como anécdota, decir que acabo de comprobar que la música que escribí (la mía original, no sólo el arreglo del tema popular) está siendo usada en algunos videos publicitarios como este, eso sí: con muy mala calidad sonora.
La verdad es que no me hace especial ilusión pero supongo que no le importa - ni la calidad del audio ni el uso posterior de mi trabajo para Gaudeamus - a quien tomó la decisión.
Euskaraz
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