Vuelvo a Japón una y otra vez.
Aquí me siento como en casa, quizás porque no la tengo realmente o puede que por la sencilla razón de que me adapto demasiado bien a esta sociedad "lejana".
Japón se ha vuelto imprescindible para mí, como Zarautz, y tengo que confesar que supone una parte muy importante de mi vida privada. Al igual que con Zarautz también, a veces lo necesito para respirar y, sobre todo, para reconocerme.
En esta ocasión visitaré Kyoto, Tokyo, Kobe, Osaka, Hakone, Yokohama, Nara, Himeji y otras localidades. Algunas de ellas las conozco tan bien como Bilbao o Donosti, y algunas otras van a ser nuevas para mí.
Como siempre, estoy haciendo muchas fotos que, tras la vuelta, intentaré ir colocando en el álbum que hay ahí a la derecha.
La que he puesto arriba fue hecha en Arashiyama.
Conocía el otoño de Kyoto pero no su primavera. No podría decir cuál es su estación más hermosa.